Una bolsa de recuerdos.
Este como el más fiel.
Tomando aire en una galería, afuera del trabajo. 1995.
Pasa una pareja de viejos, me entregan un sobre, sonriendo.
Lo abro. Poesía y una tela que dice que la puedo oler. Es él. Aparece entre la gente. Claro, su cabeza sobre todas. Lo abrazo.
Ah...las huellas del amor.
sábado, noviembre 24, 2007
viernes, noviembre 09, 2007
Hombres puérperos
Nacen en el momento de parto. Desorientados, son introducidos en una especie de box o canil en donde se encuentran con otros de su condición, la partera los deja allí y les advierte que ingresarán al recinto en que se encuentra su mujer en el momento indicado, es decir, cuando esta se encuentre a minutos de parir (sea de la forma que sea).
Los encajan en una bata, gorro y les cubren los pies con material esterilizado. A la voz de aura los conducen a lugar en donde se celebra (por decirlo de alguna manera formal) el nacimiento. Una vez que el niño entró al mundo real lo acompañan por una serie de experimentos de prueba de vida: evaluación de reflejos, baño, tubos por orificios, etc, para, una vez finalizados los procedimientos, obtener al bebé envueltito e hinchado. Entran con cara de “nunca me recuperaré de ésta” mezclada con “happy birthday to you” y un poco de “¿y ahora qué?” y nos muestran nuevamente al niño.
Pasado el ajetreo inicial e intentando historizar algo de lo vivido les preguntaremos… y no recordarán nada…La mente en blanco es indicador del shock que se ha esparcido a modo de trauma en el aparato psíquico masculino.
En un margen de dos días tendrán que aprender a limpiar un culo, asear el cordón, deslindar llanto de sueño o hambre, ser testigos de que otro cuello sea besado de forma insistente en su presencia, lo que quizás implique, quedar fuera de la ecuación por un tiempo, la matemática nunca fue perfecta (a mi forma de ver, los números primos son una prueba fehaciente de ello). Deberán reencontrarse con una mujer que posiblemente no será la misma, cuyo cuerpo y psiquis no ha cesado de modificarse, cuyas tetas: la herramienta favorita de otro/a.
Pero los hombres puérperos tienen otras herramientas también: los celos. Una alumna me contaba que estuvo a punto de divorciarse cuando su marido le insistió que era el bebé quien debía adaptarse a sus horarios… Y hay más :
Los sobre-informados
Algunos otros se esforzarán en hacer todo perfecto. Recuerdo en una fiesta infantil no hace mucho, haber visto al padre de una niña de tres meses: orgulloso, en un verano de cuarenta grados, cargaba una mantita de lana rosa, impoluta, doblada sobre su hombro.
Dentro de la liga de los perfeccionistas los estudiosos son los peores…Porque existe Internet. Leen cuanto pasquín se les cruce frente a la nariz en el monitor. Entonces vienen todos los días con ideas contradictorias sobre cómo administrar la primera papilla, explican apasionados la teoría del “continuum” y cómo ¡las mujeres africanas cargan a sus hijos continuamente y éstos no lloran nunca! (claro, las mujeres africanas no tienen hijos que pesen más de nueve kilos...)
Los sobre informados operan desde el cansancio, como la gota que horada la piedra siempre tienen algún tip…que desborda el vaso. Mientras bañamos al niño sostienen con seguridad científica “dicen que hay que bañarlos cinco minutos antes de que eructen, eso es bueno para la digestión del tercer tracto del esófago…”
Los T.O.C o Superyóicos
En un asado una amiga me mostró apenada sus manos en carne viva, su hombre puérpero se había obsesionado con los gérmenes y bacterias asesinas, por lo que tenía que usar un jabón líquido especial (especialmente contraindicado por dermatólogos) que mata todo, hasta la tersura. Estos exponentes compran detergentes y purificadores de aire. No hay filtro de agua que resista su perspicaz escrutinio. Miran con fiereza cuando osamos posar los labios sobre la cuchara de su descendencia, claro, han investigado y las caries ¡Son contagiosas! Compran todo tipo de gel de alcohol pero tienen una marca favorita: la más cara.
Si quieren divertirse gratis los verán paseando emebelesados por las góndolas de farmacity buscando alguna nueva golosina antibacterial
Los negadores
No tardarán en ubicar a estos especimenes. Cuando concurran a un boliche dirijan la mirada al centro de la pista, son los que bailan desenfrenados como si fueran seguidores de las terapias del último día de vida. Nada ha pasado aquí, dirán mientras salen de juerga y sus mujeres quedan con el vientre fláccido, despeinadas y con el retoño en brazos. Los negadores no conocen límite alguno, son capaces de invitar a un grupo heavy metal para que toque al lado de la cuna a cambio de mantener el satus quo.
Hay versiones más suavizadas de esta clase. Aquellos que se niegan a cambiar su rutina anterior y la sostienen a muerte o luchan por recuperarla a la voz de “El lunes comienzo el gimnasio”
Los agremiados
Se reúnen entre sí a lamerse las heridas. Cuentan de a poco los días, horas y minutos que llevan sin actividad sexual de ningún tipo. Mientras se autocompadecen sostienen una curiosa teoría: aquella mujer que fue madre perdió para siempre el estatuto de mujer, para ellos son categorías claramente autoexcluyentes.
Recomiendan seriamente no casarse y mucho menos procrear. Bajo un manto de duda guardan la secreta sospecha de haber sido conducidos hacia el matrimonio engañados con el solo objeto de obtener una gota de su valioso semen. Se sienten estafados y a todo amigo soltero que encuentran aconsejan con fervor sobre la vida sin ataduras ni compromisos.
Los Feminizados
Si pudieran comprarían el seno ficticio que usa De Niro en Los Fockers II. Como no pueden, rompen la bolas. Les indican a sus mujeres cuándo, dónde y cómo dar la teta. Adoran cocinar papilla a rolete y luego frizarla con el esmero de un chef. Aprenden rápido y contentos, son los que hacen más preguntas en el curso pre-parto. Empiezan comprando una cuna para luego elegir todo el ajuar hasta los quince años. Sus mujeres asisten consternadas a estos gestos pensando que son sólo manifestaciones inocentes de una etapa que pasará.
Los Deserotizados
Vendrían a ser Los agremiados que se cansan de quejarse y toman cartas en el asunto, es decir: Aquellos que a la voz de “Ella me abandonó” o “Ella dejó de atenderme” se buscan otra que concentre toda su carga libidinal. En el mejor de los casos, la nueva en cuestión, tiene niños que ya hace rato dejaron de chuparse el dedo y en el peor son aquellas que simulan una vida libre y despreocupada, y que, de tanta libertad y despreocupación quedan embarazadísimas al primer hervor. Los deserotizados vuelven a caer, pero ya, con experiencia en su haber.
A estos exponentes puérperos los pueden divisar los sábados a la mañana en los shoppings, con cara desangelada pasean el cochecito que contiene al flamante lactante ( y por qué no, mellizos) mientras sus nuevas mujeres hacen los que las viejas jamás pudieron: cavado, axila y pierna entera.
Los encajan en una bata, gorro y les cubren los pies con material esterilizado. A la voz de aura los conducen a lugar en donde se celebra (por decirlo de alguna manera formal) el nacimiento. Una vez que el niño entró al mundo real lo acompañan por una serie de experimentos de prueba de vida: evaluación de reflejos, baño, tubos por orificios, etc, para, una vez finalizados los procedimientos, obtener al bebé envueltito e hinchado. Entran con cara de “nunca me recuperaré de ésta” mezclada con “happy birthday to you” y un poco de “¿y ahora qué?” y nos muestran nuevamente al niño.
Pasado el ajetreo inicial e intentando historizar algo de lo vivido les preguntaremos… y no recordarán nada…La mente en blanco es indicador del shock que se ha esparcido a modo de trauma en el aparato psíquico masculino.
En un margen de dos días tendrán que aprender a limpiar un culo, asear el cordón, deslindar llanto de sueño o hambre, ser testigos de que otro cuello sea besado de forma insistente en su presencia, lo que quizás implique, quedar fuera de la ecuación por un tiempo, la matemática nunca fue perfecta (a mi forma de ver, los números primos son una prueba fehaciente de ello). Deberán reencontrarse con una mujer que posiblemente no será la misma, cuyo cuerpo y psiquis no ha cesado de modificarse, cuyas tetas: la herramienta favorita de otro/a.
Pero los hombres puérperos tienen otras herramientas también: los celos. Una alumna me contaba que estuvo a punto de divorciarse cuando su marido le insistió que era el bebé quien debía adaptarse a sus horarios… Y hay más :
Los sobre-informados
Algunos otros se esforzarán en hacer todo perfecto. Recuerdo en una fiesta infantil no hace mucho, haber visto al padre de una niña de tres meses: orgulloso, en un verano de cuarenta grados, cargaba una mantita de lana rosa, impoluta, doblada sobre su hombro.
Dentro de la liga de los perfeccionistas los estudiosos son los peores…Porque existe Internet. Leen cuanto pasquín se les cruce frente a la nariz en el monitor. Entonces vienen todos los días con ideas contradictorias sobre cómo administrar la primera papilla, explican apasionados la teoría del “continuum” y cómo ¡las mujeres africanas cargan a sus hijos continuamente y éstos no lloran nunca! (claro, las mujeres africanas no tienen hijos que pesen más de nueve kilos...)
Los sobre informados operan desde el cansancio, como la gota que horada la piedra siempre tienen algún tip…que desborda el vaso. Mientras bañamos al niño sostienen con seguridad científica “dicen que hay que bañarlos cinco minutos antes de que eructen, eso es bueno para la digestión del tercer tracto del esófago…”
Los T.O.C o Superyóicos
En un asado una amiga me mostró apenada sus manos en carne viva, su hombre puérpero se había obsesionado con los gérmenes y bacterias asesinas, por lo que tenía que usar un jabón líquido especial (especialmente contraindicado por dermatólogos) que mata todo, hasta la tersura. Estos exponentes compran detergentes y purificadores de aire. No hay filtro de agua que resista su perspicaz escrutinio. Miran con fiereza cuando osamos posar los labios sobre la cuchara de su descendencia, claro, han investigado y las caries ¡Son contagiosas! Compran todo tipo de gel de alcohol pero tienen una marca favorita: la más cara.
Si quieren divertirse gratis los verán paseando emebelesados por las góndolas de farmacity buscando alguna nueva golosina antibacterial
Los negadores
No tardarán en ubicar a estos especimenes. Cuando concurran a un boliche dirijan la mirada al centro de la pista, son los que bailan desenfrenados como si fueran seguidores de las terapias del último día de vida. Nada ha pasado aquí, dirán mientras salen de juerga y sus mujeres quedan con el vientre fláccido, despeinadas y con el retoño en brazos. Los negadores no conocen límite alguno, son capaces de invitar a un grupo heavy metal para que toque al lado de la cuna a cambio de mantener el satus quo.
Hay versiones más suavizadas de esta clase. Aquellos que se niegan a cambiar su rutina anterior y la sostienen a muerte o luchan por recuperarla a la voz de “El lunes comienzo el gimnasio”
Los agremiados
Se reúnen entre sí a lamerse las heridas. Cuentan de a poco los días, horas y minutos que llevan sin actividad sexual de ningún tipo. Mientras se autocompadecen sostienen una curiosa teoría: aquella mujer que fue madre perdió para siempre el estatuto de mujer, para ellos son categorías claramente autoexcluyentes.
Recomiendan seriamente no casarse y mucho menos procrear. Bajo un manto de duda guardan la secreta sospecha de haber sido conducidos hacia el matrimonio engañados con el solo objeto de obtener una gota de su valioso semen. Se sienten estafados y a todo amigo soltero que encuentran aconsejan con fervor sobre la vida sin ataduras ni compromisos.
Los Feminizados
Si pudieran comprarían el seno ficticio que usa De Niro en Los Fockers II. Como no pueden, rompen la bolas. Les indican a sus mujeres cuándo, dónde y cómo dar la teta. Adoran cocinar papilla a rolete y luego frizarla con el esmero de un chef. Aprenden rápido y contentos, son los que hacen más preguntas en el curso pre-parto. Empiezan comprando una cuna para luego elegir todo el ajuar hasta los quince años. Sus mujeres asisten consternadas a estos gestos pensando que son sólo manifestaciones inocentes de una etapa que pasará.
Los Deserotizados
Vendrían a ser Los agremiados que se cansan de quejarse y toman cartas en el asunto, es decir: Aquellos que a la voz de “Ella me abandonó” o “Ella dejó de atenderme” se buscan otra que concentre toda su carga libidinal. En el mejor de los casos, la nueva en cuestión, tiene niños que ya hace rato dejaron de chuparse el dedo y en el peor son aquellas que simulan una vida libre y despreocupada, y que, de tanta libertad y despreocupación quedan embarazadísimas al primer hervor. Los deserotizados vuelven a caer, pero ya, con experiencia en su haber.
A estos exponentes puérperos los pueden divisar los sábados a la mañana en los shoppings, con cara desangelada pasean el cochecito que contiene al flamante lactante ( y por qué no, mellizos) mientras sus nuevas mujeres hacen los que las viejas jamás pudieron: cavado, axila y pierna entera.
sábado, octubre 13, 2007
40
No es sólo un número. Es lo que les pasa a los Vulnerables. Cumplieron cuarenta. Y todo con gusto a crisis, o quizás una expresión exacerbada de lo que era su personalidad anterior.
Debo enumerar las características de este proceso, considerando seriamente mi compromiso ético con No Guardar Secreto Profesional sobre absolutamente nada al respecto de estos exponentes masculinos.
Vulnerables bajo la lupa. La Investigación.
Caso #1 Buitre carnal
Señas particulares: chauvinista divorciado (nadie se salva, lo siento amigos). Parece que la separación en curso le sentó de maravillas y su casi futura ex se transformó en el calco de todas las otras mujeres del mundo.
Frase de cabecera: la locuaz verbalización "son todas iguales".
Datos comportamentales: suele enunciar sus oraciones con "Todas las minas..." Traté de advertirlo sobre posibles generalizaciones, pero no acusó recibo y, como soy una clara representante de dicho género, las peleas, como mero ejercicio de oratoria, son habituales. Algo se rompió entre nosotros aquella noche en que osó afirmar con vehemencia "Las mujeres, cuando tienen hijos, creen que dieron a luz ositos de peluche".
Además, es abogado, lo cual complica seriamente las cosas, sobre todo cuando los otros le echan en cara sus infidelidades repetidas que él niega escudándose en que "no hubo acceso carnal"...En fin.
Caso #2 Isidoro Wannabe
Señas particulares: Jamás se divorciará porque jamás se comprometerá más que con utópicas quimeras. Picaflor enmohecido, suele codiciar las féminas que otro ha señalado (según cuentan sus amigos).
Frase de cabecera: "La semana que viene cierro un negocio importante..."
Datos comportamentales: Accidentes cada dos por tres, acusa a la mala suerte, ya creo que es cuestión de un destino psíquico. Cuando le recomiendo terapia acude a una bruja (¿será lo mismo? en mi caso por ahí sí...¿no?). Pero los accidentes acontecen una vez por semana, justo antes de "cerrar aquel negocio importante".
Abusa del sol falso y de su nuevo celular; baja chatarra: videos de dudoso gusto s&m, diálogos de los Simpsons en castellano y larguísimos chistes cordobeses. Lo peor es que insiste para escucharlos...shhhhh!...
Siempre derrama algún líquido sobre el mantel, es tan torpe como un bebé aprendiendo a comer papilla.
Caso #3 Johnny Travolta preñado
Señas particulares: Ex PR. Coleta larga y oxigenada en el pelo, Isidoro dice “tener prurito” de sacarlo a bailar con ese look demodé. Detenido en quién sabe qué tiempo anterior se cree bello y valiente.
Frase de cabecera: "Lo sé todo"
Datos comportamentales: Otro reciente divorceé, con la alianza quemando en su anular. Ahora porta una dulce curva en el vientre producto de todos los dulces que me roba los viernes. Está embarazado de puro milka y marrok.
Se puso dos aros llamativos, dice que son "brillantes" (por decir diamantes). Se enoja cuando los otros dicen que su nueva novia es loca. Me patotea cuando le exijo diezmo por agotar las golosinas de mi escondite posparto.
Caso #4 Teen Zelig
Señas particulares: A él le pegó diferente esto del divorcio. Fresquito y recién separado, se dejó las chapas (las de atrás porque las de adelante ralean), insertó un arito en su lóbulo (aún estudia seriamente las consecuencias de un posible tatuaje) va al gym y usa camisas de marca con flores celestes. Tiene un mejor amigo y cuando salen se visten igual, como quinceañeras de matineé.
Frase de cabecera: Ahora que se junta en el gimnasio con gente menor (que él) repite una curiosa frase cada tres segundos: "fea tu actitud", sería como un latiguillo adolescente...insufrible.
Datos comportamentales: Luce un bronceado caribeño, bajó de peso en sus clases de "running" y se encontró una colorada de 23 que entra en mi baño, se prueba mis perfumes y pinturas y deja la toalla manchada con su rojo desteñido. Los demás envidiosos lo criticaron hasta el cansancio hasta que... Lo imitaron a destajo: se agujerean las orejas, compran los perfumes y pulseras (¡de oro!) que vende su novia.
Caso #5 Dr. Love
Señas particulares: Bellísimo. El último vulnerable casado, Puérpero hasta la médula. Reciente padre. Complejo de Edipo resuelto (todo lo que se puede…). Mediador y contenedor de los otros Vulnerables.
Frase de cabecera: “El que pregunta, se jode”
Datos comportamentales: No sabe cómo desea festejar sus cuarenta. Sopesa opciones obligado por la que escribe. Lentamente va dando de baja a sus viejos jeans bolsa para dar paso a algunos un poco más modernos que le he regalado.
La última noticia Vulnerable: Quieren hacer una fiesta de 40 conjunta. Freud me de paciencia infinita.
La 2da última noticia vulnerable: Acaba de llegar Johnny Travolta Preñado íntegramente vestido de blanco con panza incluída y campera larga inflada ¡plateada con gorra y falsa piel! Freud me siga otorgando capacidad de asombro y Lacan me enseñe a semblantear esta indómita risa burlona…
Debo enumerar las características de este proceso, considerando seriamente mi compromiso ético con No Guardar Secreto Profesional sobre absolutamente nada al respecto de estos exponentes masculinos.
Vulnerables bajo la lupa. La Investigación.
Caso #1 Buitre carnal
Señas particulares: chauvinista divorciado (nadie se salva, lo siento amigos). Parece que la separación en curso le sentó de maravillas y su casi futura ex se transformó en el calco de todas las otras mujeres del mundo.
Frase de cabecera: la locuaz verbalización "son todas iguales".
Datos comportamentales: suele enunciar sus oraciones con "Todas las minas..." Traté de advertirlo sobre posibles generalizaciones, pero no acusó recibo y, como soy una clara representante de dicho género, las peleas, como mero ejercicio de oratoria, son habituales. Algo se rompió entre nosotros aquella noche en que osó afirmar con vehemencia "Las mujeres, cuando tienen hijos, creen que dieron a luz ositos de peluche".
Además, es abogado, lo cual complica seriamente las cosas, sobre todo cuando los otros le echan en cara sus infidelidades repetidas que él niega escudándose en que "no hubo acceso carnal"...En fin.
Caso #2 Isidoro Wannabe
Señas particulares: Jamás se divorciará porque jamás se comprometerá más que con utópicas quimeras. Picaflor enmohecido, suele codiciar las féminas que otro ha señalado (según cuentan sus amigos).
Frase de cabecera: "La semana que viene cierro un negocio importante..."
Datos comportamentales: Accidentes cada dos por tres, acusa a la mala suerte, ya creo que es cuestión de un destino psíquico. Cuando le recomiendo terapia acude a una bruja (¿será lo mismo? en mi caso por ahí sí...¿no?). Pero los accidentes acontecen una vez por semana, justo antes de "cerrar aquel negocio importante".
Abusa del sol falso y de su nuevo celular; baja chatarra: videos de dudoso gusto s&m, diálogos de los Simpsons en castellano y larguísimos chistes cordobeses. Lo peor es que insiste para escucharlos...shhhhh!...
Siempre derrama algún líquido sobre el mantel, es tan torpe como un bebé aprendiendo a comer papilla.
Caso #3 Johnny Travolta preñado
Señas particulares: Ex PR. Coleta larga y oxigenada en el pelo, Isidoro dice “tener prurito” de sacarlo a bailar con ese look demodé. Detenido en quién sabe qué tiempo anterior se cree bello y valiente.
Frase de cabecera: "Lo sé todo"
Datos comportamentales: Otro reciente divorceé, con la alianza quemando en su anular. Ahora porta una dulce curva en el vientre producto de todos los dulces que me roba los viernes. Está embarazado de puro milka y marrok.
Se puso dos aros llamativos, dice que son "brillantes" (por decir diamantes). Se enoja cuando los otros dicen que su nueva novia es loca. Me patotea cuando le exijo diezmo por agotar las golosinas de mi escondite posparto.
Caso #4 Teen Zelig
Señas particulares: A él le pegó diferente esto del divorcio. Fresquito y recién separado, se dejó las chapas (las de atrás porque las de adelante ralean), insertó un arito en su lóbulo (aún estudia seriamente las consecuencias de un posible tatuaje) va al gym y usa camisas de marca con flores celestes. Tiene un mejor amigo y cuando salen se visten igual, como quinceañeras de matineé.
Frase de cabecera: Ahora que se junta en el gimnasio con gente menor (que él) repite una curiosa frase cada tres segundos: "fea tu actitud", sería como un latiguillo adolescente...insufrible.
Datos comportamentales: Luce un bronceado caribeño, bajó de peso en sus clases de "running" y se encontró una colorada de 23 que entra en mi baño, se prueba mis perfumes y pinturas y deja la toalla manchada con su rojo desteñido. Los demás envidiosos lo criticaron hasta el cansancio hasta que... Lo imitaron a destajo: se agujerean las orejas, compran los perfumes y pulseras (¡de oro!) que vende su novia.
Caso #5 Dr. Love
Señas particulares: Bellísimo. El último vulnerable casado, Puérpero hasta la médula. Reciente padre. Complejo de Edipo resuelto (todo lo que se puede…). Mediador y contenedor de los otros Vulnerables.
Frase de cabecera: “El que pregunta, se jode”
Datos comportamentales: No sabe cómo desea festejar sus cuarenta. Sopesa opciones obligado por la que escribe. Lentamente va dando de baja a sus viejos jeans bolsa para dar paso a algunos un poco más modernos que le he regalado.
La última noticia Vulnerable: Quieren hacer una fiesta de 40 conjunta. Freud me de paciencia infinita.
La 2da última noticia vulnerable: Acaba de llegar Johnny Travolta Preñado íntegramente vestido de blanco con panza incluída y campera larga inflada ¡plateada con gorra y falsa piel! Freud me siga otorgando capacidad de asombro y Lacan me enseñe a semblantear esta indómita risa burlona…
viernes, octubre 05, 2007
lunes, agosto 13, 2007
Como el pan
Los efectos de estar casada con un hombre esencialmente bueno:
-Que te llamen por teléfono para hacerte una encuesta sobre la encuesta que él contestó un día antes.
-Que te llamen por teléfono para invitarte a un lugar misterioso pues ganaste algo (seguramente una charla para venderte algo) en la encuesta que él contestó en el subte porque “estaba medio dormido y bueno, no me molestaba contestar un par de preguntas”
-Tener que asistir como mera espectadora a la sucesión de años en que su hermana repite que pagará la mitad de regalos de cumpleaños, días de la madre, padre de tus suegros, sin hacerlo.
- Que sí atienda a tu madre de que lo llama al celular en los momentos más oportunos, todos los días desde que es abuela
-Que se banque que tu madre caiga de sorpresa en tu casa todos los días…desde que es abuela
-Que se acuerde de comprarte tu postre favorito, tu yogurt favorito, tu corte de carne favorito, tus afajores favoritos cada vez que va al supermercado
-Que vaya al supermercado
-Que entienda las indirectas estilo “¡Ay, me olvidé el vasito de agua!” y lo traiga mientras te acostás
-Que haya asumido que cambio de cincuenta es cinco de diez y no solicitar a cambio los cincuenta.
-Que sus amigos le deban dinero por años y que mientras le cuentan a qué lujos accederán gracias sus nuevos trabajos él les diga que “realmente le duele que no consideren seriamente pagar la deuda”
-Que sea interlocutor de su madre y hermana, porque ellas nunca podrán comunicarse entre sí
-Que guarde el último pedacito de todas las cosas que te gustan en la heladera, menos el último trago de coca, ahí se ganó la patria potestad
-Que no haya faltado ni una vez a una ecografía o cita con el obstetra
-Que en la madrugada del día del padre, con la excusa de fumarse un cigarrillo, salga y regrese con un ramo de rosas con una notita agradeciendo haberlo hecho papá…
Continuará…
-Que te llamen por teléfono para hacerte una encuesta sobre la encuesta que él contestó un día antes.
-Que te llamen por teléfono para invitarte a un lugar misterioso pues ganaste algo (seguramente una charla para venderte algo) en la encuesta que él contestó en el subte porque “estaba medio dormido y bueno, no me molestaba contestar un par de preguntas”
-Tener que asistir como mera espectadora a la sucesión de años en que su hermana repite que pagará la mitad de regalos de cumpleaños, días de la madre, padre de tus suegros, sin hacerlo.
- Que sí atienda a tu madre de que lo llama al celular en los momentos más oportunos, todos los días desde que es abuela
-Que se banque que tu madre caiga de sorpresa en tu casa todos los días…desde que es abuela
-Que se acuerde de comprarte tu postre favorito, tu yogurt favorito, tu corte de carne favorito, tus afajores favoritos cada vez que va al supermercado
-Que vaya al supermercado
-Que entienda las indirectas estilo “¡Ay, me olvidé el vasito de agua!” y lo traiga mientras te acostás
-Que haya asumido que cambio de cincuenta es cinco de diez y no solicitar a cambio los cincuenta.
-Que sus amigos le deban dinero por años y que mientras le cuentan a qué lujos accederán gracias sus nuevos trabajos él les diga que “realmente le duele que no consideren seriamente pagar la deuda”
-Que sea interlocutor de su madre y hermana, porque ellas nunca podrán comunicarse entre sí
-Que guarde el último pedacito de todas las cosas que te gustan en la heladera, menos el último trago de coca, ahí se ganó la patria potestad
-Que no haya faltado ni una vez a una ecografía o cita con el obstetra
-Que en la madrugada del día del padre, con la excusa de fumarse un cigarrillo, salga y regrese con un ramo de rosas con una notita agradeciendo haberlo hecho papá…
Continuará…
viernes, julio 27, 2007
Ahora se los tira
Esto de estar fusionados con Mini- Dr Love trae sus consecuencias, sí, porque Laura Gutman (una psicóloga) dice que estamos fusionados, cosa nada nueva, el psicoanálisis a esta etapa la llama: alienación. Verán; nadie inventó nada, sólo cambiar el nombre y listo el pollo... y el libro. Decía que estamos fusionados (me gusta más que alienados, suena muy…new age, no?) y tenemos que ir a todos lados juntos, él me acompaña a mí y yo a él, por ahora. El objeto mediador: la teta. La fusión implicó que él venga a mis sesiones de terapia. En las primeras dos: durmió como un ángel. En mi fuero más íntimo miraba sus cachetes regordetes en reposo y pesimista presentía que esa felicidad era como un caramelito escaso. Así fue. En la tercer sesión: ahí estaban los ojos como platos mirando todo. Claro, se lo ofrecí a mi analista para que lo sostuviera mientras me lanzaba a hablar (para eso voy, no?) la cuestión es que apenas me acuesto sobre el diván escucho tras mis hombros un sonoro “¡Buuuurpppp!”, sí de esos que rajan la tierra y nos incitan a aplaudir y echar vivas a los padres babosos. Mi analista y yo reímos. No así cuando fuimos para un control oftálmico de rutina. Apenas abrí la puerta con él en brazos un “¡Burrrpppp!" en la misma cara de la señora oftalmóloga, que muy vinagre no festejó nada, y me quedé ahí, dando vítores amistosos sola.
En otra oportunidad, en la gastroenteróloga, mientras Dr. Love lo va desvistiendo en la camilla yo que le digo preocupada “Pobrecito…hoy está medio constipado...” y ahí, sin prolegómeno alguno y sin siquiera esperar a la voz de ¡aura!, lanza lo que quedará en la historia con el nombre “Se me terminaron los pañitos húmedos, tome aquí tiene algodón”, manchando su ropa, la funda de la camilla, la camilla, las manos de su padre, en fin; el cese mismo de la constipación, para luego, a los segundos, dar el toque final, la frutilla de... sí, de la torta: mear impunemente toda la campera de la médica, quien aclaró que no importaba, que era impermeable.
Para finalizar con tal despliegue y con cierto afán terco de no cesar de desmentir a su propia madre, en la última consulta con la pediatra ella me pregunta “¿Sigue teniendo cólicos?”, a lo que él decidió contestar rápido, por sí mismo y desde la camilla como un coro que dejaría mudo al de cualquier obra de teatro griego. Atiné a argumentar “sí, je...pero ahora se los tira”
En otra oportunidad, en la gastroenteróloga, mientras Dr. Love lo va desvistiendo en la camilla yo que le digo preocupada “Pobrecito…hoy está medio constipado...” y ahí, sin prolegómeno alguno y sin siquiera esperar a la voz de ¡aura!, lanza lo que quedará en la historia con el nombre “Se me terminaron los pañitos húmedos, tome aquí tiene algodón”, manchando su ropa, la funda de la camilla, la camilla, las manos de su padre, en fin; el cese mismo de la constipación, para luego, a los segundos, dar el toque final, la frutilla de... sí, de la torta: mear impunemente toda la campera de la médica, quien aclaró que no importaba, que era impermeable.
Para finalizar con tal despliegue y con cierto afán terco de no cesar de desmentir a su propia madre, en la última consulta con la pediatra ella me pregunta “¿Sigue teniendo cólicos?”, a lo que él decidió contestar rápido, por sí mismo y desde la camilla como un coro que dejaría mudo al de cualquier obra de teatro griego. Atiné a argumentar “sí, je...pero ahora se los tira”
jueves, junio 28, 2007
Dientito o la Burbuja Narcisista

Antes de ser mamá (suena tan lindo) acuñé una expresión dedicada a aquellos que eran padres, solía decir que viven en una Burbuja Narcisista. Es ese bello y cómodo lugar donde dos, tres o más cosanguíneos comparten la misma irrealidad: importarles un carajo lo que acontece en el mundo exterior. Ejemplos sobrados lo dan los padres que dejan jugar a sus vástagos rompiendo objetos variados, haciendo ruidos violentos mientras los vástagos de otros al fin duermen, aquellos que hacen la vista gorda cuando los preciosos y regordetes deditos de sus niñitas de tres años se les meten con saña en los ojos de otro menor y por lo tanto indefenso, aquellas preciosas madres que ocupan toda la vereda en escenas dramáticas dignas del Oscar o Martín Fierro vernáculo: poner un saquito porque hace frío, subir al cochecito o entrar al patio de juegos. El patio de juegos o pelotero ¡otro caldero de burbujas!…El problema es cuando chocan unas con otras, es decir, no advierten el paso de un cochecito y despanzurran toda su humanidad obstaculizando sin culpas, dejan entrar a sus pequeños de seis al área de los de dos, y allí vemos cómo los sodomizan cual gángsters sacándoles los juguetes favoritos de las manos para luego apilarlos cuidadosamente en la casita la cual vigilan sus socios prestos a disparar chupetes babosos al primer deambulador que se acerque a recuperar lo perdido, los padres de estos confabuladores jamás lograrán darse cuenta, tan absorbidos en sus propias burbujas pensarán que ese encanute de todos los juguetes representa una construcción única propia de la arquitectura moderna, resultado del curso de sobre-estimulación temprana para narcisos. Muchos etcéteras por aquí, entonces.
Un psiquiatra con el que trabajé solía decir que ese perfil respondía al porte de un “Plumaje Narcisista”. Personalmente considero al Plumaje de una abstracción menor que la Burbuja. El plumaje recubre a uno y sólo uno, en cambio la Burbuja abarca quizás a toda una familia obnubilada por su realidad y hasta podría tratarse de una compleja transición evolutiva, mientras que el plumaje a un status quo.
La cuestión es que ya de novios (suena tan lindo) habíamos bautizado a estos personajes como “Dientitos” (previo a dar con la Burbuja Narcisista), en honor a aquella vez en que un señor con los dos delanteros de conejo sobresalidos, se quedó pensando durante tres horas en la cola del video si esa película la había visto o no, y, luego de decidirse por la negativa, mandó a sus mini-dientitos a tardar dos horas más en buscar una nueva. Ni hablar del tiempo vital invertido en la pesca y expulsión de billetera. Siempre todo en una pose inimputable que quisimos llamar “Actitud Dientito”, mordiendo el labio inferior y revoleando los ojos distraídos.
La cuestión, y voy al punto, es que yo le decía a Dr. Love que la Burbuja Narcisista correspondía al status padres y que nosotros la portaríamos con orgullo llegado el momento. El momento llegó y la burbuja… no se nos armó…o infló. Claro que ahora somos tres y vamos como con más infraestructura por la calle, entonces nos topamos con que una pareja, también con niño, cochecito y bolsos, decide detenerse ocupando todo, para buscar algo en uno de esos bolsos infinitos (alguien dígame por favor qué diantres llevan ahí, un pañal, una muda de ropa y toallitas no se expanden cual sea monkeys eh).
Harta ya de tanta tolerancia por la subjetividad ajena en ese instante le manifesté a Dr. Love que si la Burbuja Narcisista no me salía espontáneamente me la iba a injertar a la fuerza. Dicho y hecho: Llegué a la esquina y me paré en el cruce de vereda delante de ellos con el cochecito y en posición “Arabesque” (los que estudiaron danza clásica me entenderán).
Un psiquiatra con el que trabajé solía decir que ese perfil respondía al porte de un “Plumaje Narcisista”. Personalmente considero al Plumaje de una abstracción menor que la Burbuja. El plumaje recubre a uno y sólo uno, en cambio la Burbuja abarca quizás a toda una familia obnubilada por su realidad y hasta podría tratarse de una compleja transición evolutiva, mientras que el plumaje a un status quo.
La cuestión es que ya de novios (suena tan lindo) habíamos bautizado a estos personajes como “Dientitos” (previo a dar con la Burbuja Narcisista), en honor a aquella vez en que un señor con los dos delanteros de conejo sobresalidos, se quedó pensando durante tres horas en la cola del video si esa película la había visto o no, y, luego de decidirse por la negativa, mandó a sus mini-dientitos a tardar dos horas más en buscar una nueva. Ni hablar del tiempo vital invertido en la pesca y expulsión de billetera. Siempre todo en una pose inimputable que quisimos llamar “Actitud Dientito”, mordiendo el labio inferior y revoleando los ojos distraídos.
La cuestión, y voy al punto, es que yo le decía a Dr. Love que la Burbuja Narcisista correspondía al status padres y que nosotros la portaríamos con orgullo llegado el momento. El momento llegó y la burbuja… no se nos armó…o infló. Claro que ahora somos tres y vamos como con más infraestructura por la calle, entonces nos topamos con que una pareja, también con niño, cochecito y bolsos, decide detenerse ocupando todo, para buscar algo en uno de esos bolsos infinitos (alguien dígame por favor qué diantres llevan ahí, un pañal, una muda de ropa y toallitas no se expanden cual sea monkeys eh).
Harta ya de tanta tolerancia por la subjetividad ajena en ese instante le manifesté a Dr. Love que si la Burbuja Narcisista no me salía espontáneamente me la iba a injertar a la fuerza. Dicho y hecho: Llegué a la esquina y me paré en el cruce de vereda delante de ellos con el cochecito y en posición “Arabesque” (los que estudiaron danza clásica me entenderán).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
